¿Para qué es la unción?

7 minutos

La unción de Dios

La unción es la autorización de Dios para que alguien se santifique. Nadie puede llegar a un lugar de honra sin la unción de Dios. Si no somos ungidos, es decir, autorizados por Dios, no podemos acceder a la santificación, pues toda santificación es por un propósito dado por el Señor.

Nadie se santifica cuando quiere y porque quiere, sino que debe estar autorizado a practicarla. En cuanto a esto, muchos tienen la unción de Dios, pero les falta la santificación. 

DECLARA: Mi unción es para mi santificación, y mi santificación es para poder llegar a lugares de honra.

Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

Hebreos 12:14.

La santidad nos lleva a ver a Dios, y la palabra “ver” tiene relación con mostrar, aparecer y manifestar. Si no hay santificación en nuestras vidas, Dios no se va a presentar, no se va a aparecer ni se va a manifestar.

Si analizamos un poco, vemos que mucha gente tiene la unción de Dios, pero no la santificación. De hecho, practicar la unción sin santidad es la religiosidad, pues no cambia su forma de pensar ni de vivir, ni se realizan acciones concretas que lo lleven a la santificación que Dios le autorizó. 

¿Para qué nos da unción el Señor?

Dios te autoriza a través de la unción para recibir todas sus promesas, sin olvidar la santificación.

Por ejemplo, vemos aves que están sobre una rama, tranquilamente y sin miedo a que la rama se pueda caer, debido a que no tienen puesta su confianza en la rama, sino que en sus alas.

Así mismo, la persona que se santifica no tiene miedo a que se rompa su estabilidad financiera, su empresa o sus planes personales, porque aunque todo eso caiga, es santidad la que provoca que su confianza esté plenamente puesta en Dios, y él va a obrar en favor de esa persona.

Una persona que no se santifica, no tiene esa confianza, pues Dios no guarda a quienes no le buscan de todo corazón.

Hay gente que invoca a Dios solamente cuando está en peligro, pero no le busca cuando se considera apto para resolver algún problema independientemente. Nadie puede mover el corazón de Dios intentando conmoverlo por la situación que está viviendo, pues nuestro Dios es inconmovible, como lo dice el libro de Malaquías 3 en el verso 6:

Porque yo, el SEÑOR, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.

Malaquías 3:6

Por eso, nadie puede condicionar a Dios, diciendo “Señor, haz esto por mí, y yo haré aquello”. Dios no se mueve porque nosotros le demos algún argumento.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

(Mateo 16:24)

DECLARA: Para caminar en santidad debo tener un propósito firme en el corazón de no contaminarme, en otras palabras, elijo santificarme.

No podemos vivir por la unción. No podemos depender únicamente de la unción. Recordemos que la Palabra dice que sin santidad, nadie verá a Dios, y la unción la recibimos por gracia.

Por ejemplo, David estaba cuidando los animales de su padre, y cuando estaba en el campo realizando sus labores, Dios desde lo alto ya lo estaba considerando para ser el nuevo rey de Israel. ¿Por qué ocurrió esto? Por que él era un siervo que portaba la unción de Dios, y practicaba la santidad.

La santificación es una decisión propia de cada persona, la cual nos hace entender que no podemos poner condiciones a nuestra entrega a Jesús. 

Muchas personas son felices, porque Dios les da su unción y les da promesas, pero no comprenden que está unción es para que se santifiquen, busquen y se entreguen completamente al Señor.

Un ejemplo claro de esto es el joven rico mencionado en las Santas Escrituras, que viene a Jesús sabiendo que guardaba los mandamientos desde pequeño, mas Jesús le dice, parafraseando, que ahora que ha guardado todos los mandamientos debe vender todo lo que tenía y darlo a los pobres.

En ese momento, se entristece y se va de ese lugar. Porque la unción te da y te promete, y por el contrario, la santificación te quita: la mundanalidad, el engaño, la codicia, etc. 

Otro ejemplo. La palabra dice “y recibiréis poder”, eso es unción. La santificación quita malos hábitos, malas conductas, prácticas pecaminosas, y cuántas cosas que nos alejan de Dios a pesar de tener la unción. ¿Cómo estamos decidiendo?

La decisión comienza en el corazón

El seguir a Dios siempre va a ser una decisión personal, que nos lleva a abandonar todos esos comportamientos inadecuados y a cuidar nuestra moral.

Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.

Daniel 1:8.

La palabra nos enseña que Daniel eligió en su corazón el no contaminarse, esto es, en su mente, en sus sentimientos y en sus emociones, de manera racional. Él tomó la decisión de santificarse y no contaminarse con todo lo que le ofrecía el mundo pagano.

Daniel decidió cuidarse y santificarse, pero no solamente de la comida del rey, sino de mujeres y costumbres paganas, o sea que prefirió apartarse de los placeres y de las enseñanzas que no correspondían a su fe, y aunque ya no estaba en su tierra natal, su corazón estaba marcado por la unción de Dios: ahora, él tenía que decidir si se santificaba o si se dejaba llevar por los placeres de Babilonia.

Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.

Daniel 6:10.

Daniel no eligió solamente apartarse de lo que lo contamina, sino que también elige ser fiel a Dios aunque le cueste la vida.

DECLARA: Elijo servir a Dios aunque mi vida corra peligro.

Continuando con el relato del libro de Daniel, vemos lo siguiente:

Pero aquellos hombres rodearon al rey y le dijeron: Sepas, oh rey, que es ley de Media y de Persia que ningún edicto u ordenanza que el rey confirme puede ser abrogado. Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre.

Daniel 6:15-16.

La santificación es la que te da la claridad de lo que debes elegir, pues Daniel eligió no agradar a los hombres, sino que supo seleccionar a quién debía agradar, aunque tenía gente a su alrededor que quería dañarlo.

Piensa en lo siguiente: si has decidido seguir a Cristo, ¿por qué vives una doble vida? ¿Por qué sigues el sistema y sus designios?

Dios siempre pondrá gente que te respalde cuando estés en alguna dificultad, pero no puedes enredarte en lo va en contra de los principios divinos.

Tus principios no pueden ser circunstanciales, sino que deben estar guiados por Dios desde el momento que decides seguirle.

Ninguno que se santifica para Dios, ha sido dejado a la deriva por el Señor, pero cuán importante es entender que seremos salvados y ayudados  por el Dios que CONTINUAMENTE DEBEMOS SERVIR.

Es impensable que Dios venga en rescate de alguien que no le sirve continuamente, y esto es una decisión de cada persona. 

DECLARA: Yo elijo servir a Dios, y elijo santificarme continuamente. No importa si alguien se burla de mí. No negaré mi fe para alcanzar un puesto de trabajo o para encajar en un grupo. Yo elijo honrar a Dios.

Si la iglesia es probada, es porque debe demostrar que ha decidido por Dios. Daniel volvió a orar a Dios como lo había hecho, porque en algún momento había dejado de hacerlo.

En ese tiempo de adversidad, él pudo comprender que era el instante  preciso para demostrar y poner en evidencia que había elegido a Dios. Hoy es tu día de decidir y actuar.

Ap. Julio Palomo

Te invitamos a seguir estudiando la Palabra de Dios con el siguiente estudio:

La responsabilidad de sostener la verdad de Cristo.

Puedes seguir aprendiendo de la palabra del Señor con nuestra literatura, accediendo al siguiente link: Literatura CER.

Visita nuestra página de Facebook para estar al tanto de nuestras actividades.

Facebook
Twitter
WhatsApp
Threads

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Carrito de compra
Scroll al inicio